Google abre espacio al ‘derecho al olvido’


En comunicación, especialmente en los casos de gestión de crisis, muchas veces nos hemos de enfrentar a cientos de resultados negativos sobre la organización para la que trabajamos o sobre nuestra propia organización. Un caso de crisis puede ser -y es- fatídico para nuestra imagen y reputación, y Google y los demás buscadores, hasta ahora, no nos facilitaban demasiado las cosas.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha emitido una sentencia por la que obliga a no sólo a Google, sinó a los motores de búsqueda en general a facilitar a cualquier persona física o jurídica que ejerzan su derecho al olvido. Esto es, que podamos solicitar la exclusión de resultados negativos de los motores de búsqueda.

Doodle Google Elecciones Europeas

Doodle de Google con motivo de las Elecciones Europeas

 

Podríamos pensar que esto supone un choque de derechos (el derecho al olvido, el derecho a la privacidad frente al derecho a la información…) pero nada más lejos. Que nadie piense que ahora podremos empezar a borrar resultados que nos nos agradan sobre nuestras organizaciones. Nada más lejos de la realidad.

Lo que la sentencia supone es que Google -y otros buscadores- se ve obligado a ofrecernos un formulario para solicitar la retirada de determinados contenidos de ésas búsquedas, aunque el hecho de rellenarlo no suponga la inmediata retirada del contenido. Los casos expuestos en los formularios serán evaluados por comités en los que tomaran parte agentes de protección de datos.

Por supuesto, esto supone que se tendrán en cuenta diferentes criterios dentro de esa evaluación, y serán los expertos quienes sopesen los derechos (información vs. privacidad) en cada caso.

Hasta ahora, las organizaciones tenían que hacer en muchas ocasiones esfuerzos titánicos para remontar posicionamientos pésimos ocasionados por alguna crisis, con la consecuente repercusión económica que ellos supone. Tanto por la inversión que se pudiera relizar para cambiar ese posicionamiento y, en consecuencia, esa reputación, como por las pérdidas que podía suponer para cualquier organización la permanencia en las búsquedas de resultados negativos.